Nicole Castro, comunicadora y candidata a Reina de Quito, redefine el certamen con «Diversamente Quito», un proyecto que usa el diseño y la empatía para visibilizar el espectro autista.
La cuenta regresiva ha comenzado para la noche de elección de la Reina de Quito, y las candidatas están más expuestas que nunca. Nicole Castro, una de las aspirantes más sólidas, abrió el telón sobre el lado humano de la competencia, ese que pocos ven.
Nicole, comunicadora y relacionista pública de 25 años, se encuentra en la etapa de concentración que inició el 22 de octubre con miras a la final del 27 de noviembre.
Hermandad entre candidatas
Contrario a la imagen de rivalidad feroz que suele rodear este tipo de certámenes, Castro reveló que la concentración ha sido una «montaña rusa de emociones». Lejos de los codazos, la candidata confesó que el grupo ha forjado lazos profundos.

«Acabamos de venir de una dinámica en la cual incluso pudimos compartir ya temas más personales que hasta nos llevaron a las lágrimas,» dijo Castro, asegurando que, a pesar de la competencia, su grupo es «bastante empático». Parece que, en este concurso, el concepto de «sororidad» sí es la bandera principal.
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El motor secreto de Nicole
Pero el aspecto emocional no es lo único que mueve a Nicole. Su motivación central es un proyecto social enfocado en el espectro autista (TEA), una causa que, según ella, no tiene la visibilidad que debería. La conexión es más profunda de lo que parece: tiene un familiar de 16 años con autismo, lo que la impulsa a buscar campañas de sensibilización e información para una detección temprana.

El reto de la fama
La candidata también abordó el elefante en la habitación para cualquier aspirante: la exposición. Castro confesó que, al inicio, este fue el aspecto que «más la limitó». Acostumbrada a una vida y familia privadas, la súbita fama es un reto que está dispuesta a asumir. De hecho, lo ve como una herramienta de impacto. «Quiero llegar es justamente a trascender en otras vidas y poder decir, ya cuando sea viejita, ojalá, qué lindo que en mi vida pude ser útil para otras personas,» sentenció con convicción.
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Finalmente, la comunicadora se mostró emocionada por la posibilidad de trabajar con el Centro Terapéutico para Síndrome de Down, una labor que todas las Reinas asumen. Tras visitar el centro la semana pasada, Nicole manifestó un deseo ambicioso: «Quiero que la fundación… llegue aún más lejos. Que podamos impactar quizá en más de los 70 niños que actualmente están impactando».
Sin duda, la corona de este año viene con un profundo compromiso social y Nicole Castro trae ideas innovadoras y con visión de desarrollo. Su objetivo es generar un proyecto con el que se pueda convivir desde la empatía.
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