Es una joven profesional de 23 años y su proyecto «Innovando la Esperanza» se centra en la fabricación de prótesis personalizadas mediante impresión 3D.

La ingeniería mecánica y el compromiso social rara vez convergen con tanta potencia como en la iniciativa «Innovando la Esperanza», el proyecto liderado por Joan Wells, una joven de 23 años que busca utilizar la ciencia para impactar directamente en la vida de su comunidad.

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En Ecuador, se estima que más de 15.000 personas viven sin la posibilidad de acceder a una prótesis funcional debido a su elevado precio, una barrera económica que puede ascender hasta los 8.000 dólares. El proyecto de Wells no solo aborda esta brecha fabricando prótesis personalizadas en 3D gratuitas, devolviendo la autonomía y la dignidad a los quiteños que lo necesitan.

La iniciativa va más allá de la tecnología, ofreciendo un acompañamiento integral a los beneficiarios, transformando el dispositivo médico en un símbolo de esperanza.

Desde que estaba en la universidad, Joanne compartía la filosofía de la auto-superación.

Para alguien como Joanne con una formación eminentemente «técnica y analítica», el salto a un campo que demanda habilidades «sociales y humanas» no ha sido un camino fácil.

Wells confiesa que este proceso le ha exigido salir de su zona de confort, enfrentando miedos y aprendiendo a desarrollar una imagen pública que no se alinea con la tradicional figura del ingeniero enfocado únicamente en números. «Yo ya me siento ganadora porque he aprendido a hablar en público, he aprendido a ser un poco más social,» afirma.

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Lejos de la competencia feroz que a menudo se asocia con el sector, Wells promueve un enfoque de auto-superación, una filosofía que ya aplicaba con sus compañeros de universidad, donde la colaboración superaba a la rivalidad. La joven reconoce el valor de este proceso para ganar habilidades de comunicación esenciales, incluso en un rol que, a primera vista, se enfoca en el diseño y la fabricación.

Joanne busca cambiar la vida de 15 mil quiteños que viven sin prótesis en la actualidad.

El origen de «Innovando la Esperanza» se remonta a la doble fascinación de Wells por los aviones y las prótesis, decantándose finalmente por esta última al reconocer la urgencia y el impacto social que podía generar en su propio país.

Al percatarse de que las fundaciones luchan por la escasez de recursos para proveer este tipo de ayuda, Joan decidió empezar a fabricar las prótesis en su propia casa con una impresora 3D, una idea que su padre apoyó y que rápidamente se materializó con la ayuda de amigos de la universidad.

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El equipo detrás de este proyecto es deliberadamente inclusivo y formativo. Está compuesto por mujeres jóvenes, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad o madres solteras, que son capacitadas en tecnología, diseño, inteligencia artificial y en el uso de la impresión 3D.

La meta es crear prótesis vitales y empoderar a estas mujeres con habilidades de alta demanda. Wells ve su proyecto como una inversión en la ciudad que la ha visto crecer.

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