El rapero español habló sobre su faceta como poeta, la diferencia entre ambos lenguajes y cómo ha cambiado la conexión entre la escena de España y Latinoamérica.
El rapero español Nach llega a Quito en una etapa de su carrera en la que su obra se sostiene sobre dos lenguajes que ha trabajado en paralelo: el rap y la poesía. En la entrevista concedida a Traficando Cultura, el artista dejó claro que no entiende ambos terrenos como lo mismo. Para él, cada formato le permite decir cosas distintas y acercarse desde otro lugar a sus ideas, emociones y recuerdos.
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Esa diferencia no es menor dentro de una trayectoria de casi tres décadas como la suya. Nach explicó que el rap y la poesía no cumplen la misma función en su proceso creativo. Mientras una parte de su trabajo nace desde la estructura musical y el ritmo, la otra responde a una necesidad más introspectiva. Esa doble vía ha marcado buena parte de su identidad artística y también explica por qué, además de consolidarse como uno de los nombres fuertes del rap en español, ha desarrollado una faceta reconocible como autor de textos poéticos.

En esa línea, el rapero español también habló de la escritura como una herramienta personal. En su caso, no se trata solo de producir canciones o textos, sino de usar la palabra para explorar distintas capas de sí mismo. Por eso, cuando habla de poesía, lo hace como un espacio diferente al de la canción. Lo hace desde uno más enfocado en la observación interior y en una escritura menos condicionada por la lógica del beat o del formato musical.
La relación con latinoamérica
Nach también dejó un tema clave para entender su recorrido dentro del rap en español y es la relación entre la escena española y la latinoamericana. Según explicó, en los años 2000 no existían las mismas condiciones de conexión que hay ahora. La circulación era distinta, había menos herramientas de comunicación y las colaboraciones entre artistas de ambas orillas no se daban con la naturalidad de hoy.
Ese cambio de contexto se refleja también en su presente. En su disco más reciente, Destino, Nach grabó con nombres de peso de la escena latina como Eladio Carrión, Akapellah y Trueno. Más allá del dato musical, esas colaboraciones muestran un momento distinto en el rap en español: uno en el que los cruces entre generaciones, países y estilos son más frecuentes.

El propio artista reconoció que hoy observa con interés a los jóvenes que rapean sobre distintos ritmos y lo hacen bien, una postura que lo aleja de la mirada cerrada con la que durante años se identificó a parte del rap más purista.
Un referente del Hip Hop
La influencia de Nach en Latinoamérica también aparece en otro dato que él mismo reconoce a partir de lo que ha escuchado en entrevistas y en el circuito musical porque varios artistas del continente lo señalan como referente. Eso coloca su nombre en una posición particular dentro del mapa del hip hop en español, no solo como un rapero con trayectoria, sino como una figura que ayudó a abrir camino y que hoy dialoga con una escena mucho más amplia que la de sus inicios.
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A eso se suma su capacidad para conectar con distintas generaciones. Nach no pertenece únicamente al rap de comienzos de los 2000 ni se sostiene solo por nostalgia. Su carrera sigue encontrando eco tanto en oyentes que crecieron con sus discos como en públicos más jóvenes que lo ubican por colaboraciones, referencias o por el peso que tiene dentro de la historia del género.
Con ese recorrido a cuestas, su visita a Quito, este 14 de abril del 2026, no se reduce a una parada de tour. También representa el regreso de un artista que ha construido una obra entre la música y la escritura, y que al mismo tiempo ha sido parte del acercamiento progresivo entre la escena española y la latinoamericana. En ese cruce entre rap, poesía, influencia y vigencia está buena parte de la dimensión actual de Nach.












