La expresentadora y triatleta ecuatoriana María Teresa Guerrero completó con éxito la Media Maratón de Austin marcando su regreso deportivo tras vencer un cáncer de ovario bilateral en etapa 3.

Lo que hace apenas un año parecía una utopía médica, el pasado 18 de enero se transformó en una realidad palpable sobre el asfalto. La reconocida deportista y expresentadora de televisión, María Teresa la ‘Flaca’ Guerrero, cruzó la meta de la Media Maratón Internacional de Austin, Texas, completando 21 kilómetros con 200 metros apenas unas semanas después de finalizar su tratamiento oncológico.

Guerrero, quien se retiró de la pantalla chica en Ecuador para dedicarse al triatlón y competencias Ironman, vio su vida pausada en mayo de 2025 tras ser diagnosticada con cáncer de ovarios en etapa 3. Su tratamiento, que incluyó una agresiva quimioterapia, concluyó en octubre del mismo año.

La guayaquileña compartió su emoción en redes sociales: «Volver a correr algo que hace un año me parecía imposible, cuando recién empezaba mi tratamiento, ha sido un verdadero grito de esperanza«. La carrera marcó su retorno oficial tras cinco años de ausencia en las pistas de Austin.

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El camino hacia la meta no estuvo exento de obstáculos físicos. La ‘Flaca’ lidió con una neuropatía en el pie izquierdo, una secuela común de la quimioterapia que afecta los nervios y que puso en duda su continuidad deportiva. Sin embargo, su filosofía de vida se impuso: “No todo lo que duele destruye”.

Durante la competencia, Guerrero realizó una conmovedora analogía entre el atletismo y su enfermedad. Comparó el dolor del kilómetro 10 con la segunda sesión de quimioterapia, esa que «te tumba», pero que requiere fortaleza mental para continuar. «Antes me hubiera desesperado. Hoy lo vi como una oportunidad», confesó sobre los momentos de incomodidad en los kilómetros 13 y 15.

A diferencia de sus 20 años de trayectoria previa, donde corría bajo presión para demostrar rapidez, esta vez el objetivo fue distinto. Acompañada en todo momento por su esposo, Graham Kersey —quien también ha librado su propia batalla contra el cáncer—, María Teresa corrió con una sonrisa y sin mirar el reloj.

«Cruzar la meta fue decirle a la vida: gracias. Gracias por dejarme estar aquí. Gracias por la remisión cuando todo parecía imposible. Gracias por haberle ganado a un cáncer en estadio 3″, expresó.

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La carrera, realizada con el número 4307, tuvo una dedicatoria especial: fue por ella misma, por su salud recuperada y, muy especialmente, por su padre, quien lamentablemente no logró vencer esta enfermedad. Con este logro, la ‘Flaca’ reafirma su resiliencia y cierra un ciclo de dolor para abrir uno de inmensa gratitud.