Gabriela Valentina Preciado Feijóo, de 19 años y estudiante de Medicina, es la candidata más joven al reinado de Quito y llega con una iniciativa que nace de su propia experiencia superando el bullying.
Gabriela Valentina Preciado Feijóo, con solo 19 años y cursando el primer semestre de Medicina en una universidad de Quito, se posiciona como la candidata más joven al título de Reina de Quito, pero su corta edad no minimiza la magnitud de su compromiso social.
Su proyecto, “Quito Te Escucha”, es una iniciativa que aborda de frente una de las problemáticas más dolorosas y silenciadas de la capital: el suicidio juvenil. Según datos del INEC (2020), esta es la primera causa de muerte entre niños de 10 a 14 años y la segunda en adolescentes de 15 a 19 en Quito, cifras que motivaron a Valentina a transformar su propia historia de dolor en una plataforma de esperanza.
Hablar es valentía
El proyecto no es una iniciativa teórica sino que nace de una profunda experiencia personal. Valentina relata abiertamente haber atravesado una etapa difícil marcada por el bullying, problemas familiares y pensamientos intrusivos que la llevaron al colapso y a autolesionarse. «La vez que lo hice, estuvieron las personas correctas para poderme guiar y le busqué un propósito», confiesa.
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Es este pasado el que ahora impulsa «Quito Te Escucha», una red de apoyo que utiliza charlas, talleres y campañas digitales para recordar a los jóvenes que «su vida importa, que no están solos… y que siempre hay alguien dispuesto a escuchar.» Para ella, hablar sobre salud mental no es una debilidad, sino un «acto de profunda valentía».
Su objetivo es desmantelar el tabú que rodea al suicidio, un tema que, según ella, sigue siendo censurado y evitado a pesar de su alta incidencia en la juventud ecuatoriana.
Dejando el nido siendo joven
Ella se describe como una persona profundamente familiar. «Tengo mis días más ocupados con mi familia que con amigos». El compromiso de un año con la ciudad implica una limitación drástica en el tiempo que podrá compartir con sus seres queridos, un sacrificio que anticipa como «un poco difícil», pero que asume con el orgullo de estar sirviendo a una buena causa.
Más allá de la competencia, que dice disfrutar sin sentir la rivalidad, Valentina se enfoca en hacer de su proyecto un legado tangible que pueda ser «la razón por la que alguien hoy decida quedarse».
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La carrera puede esperar
Al ser consultada sobre cómo compagina una carrera tan demandante como Medicina con el compromiso de un posible reinado, la respuesta de Valentina es contundente y llena de perspectiva. «La carrera está ahí esperándome, yo la voy a completar. Sin embargo, lo que yo me llevo son experiencias y lo que dejamos aquí en vida.»
La joven candidata prioriza el servicio a la comunidad por encima de la vida académica, una vocación que heredó de su familia quienes la apoyan en esta decisión de dedicar un año de su vida a la labor social.
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