Los artistas puertorriqueños interpretaron sus mejores canciones.

La Plaza de Toros de Quito reunió a varias generaciones de fanáticos del urbano con un cartel encabezado por Vico C, Cheka y Yaga y Mackie.

La música urbana de la vieja escuela no está en el recuerdo y volvió a sonar con fuerza en Quito. El pasado fin de semana, una nueva edición del Street Fest reunió en la Plaza de Toros a fanáticos de distintas generaciones que llegaron para revivir los años en que el rap y el reguetón latino comenzaron a marcar época.

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El cartel internacional estuvo integrado por Vico C, Cheka y el dúo Yaga y Mackie, todos puertorriqueños. No fue una elección casual. Ellos forman parte de esa base artística que ayudó a consolidar el género urbano mucho antes de que dominara rankings, discotecas, centros comerciales y plataformas digitales. Puerto Rico, o ‘Puertorro’, como suelen decir muchos artistas del movimiento, volvió a quedar retratado como una de las cunas más fuertes del reguetón y el rap latino.

El evento, sin embargo, también estuvo marcado por una ausencia. Yomo, quien constaba entre los anunciados para el festival, informó un día antes que no llegaría a Quito. Según explicó, “el mayor compromiso entre las partes por escrito no se cumplió…”. Su baja dejó un vacío en el cartel, aunque el desarrollo del show mantuvo encendida a la fanaticada que llegó por la nostalgia y por el peso de los nombres confirmados.

Cheka es uno de los artistas y productores pioneros del movimiento urbano. Foto: Leonardo Velasco.

Cheka fue uno de los primeros en salir al escenario y conectó de inmediato con el público. Acompañado por su banda, llevó a los asistentes a los primeros años de los 2000, cuando el reguetón empezaba a expandirse fuera de Puerto Rico y a construir una identidad regional. En su presentación sonaron temas como Nadie Sabe, Hoy, Flow y Quién más que yo, canciones que siguen vivas en la memoria de quienes crecieron con esa primera ola del género.

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Durante su show también quedó claro por qué Cheka ocupa un lugar especial dentro de la industria. Además de su faceta como cantante, es reconocido por su trabajo como productor y compositor de temas que tuvieron fuerte repercusión internacional como ‘Dale don Dale’ de Don Omar. Ese perfil de artista integral, capaz de cantar y construir el sonido desde la cabina, reforzó su peso dentro de una noche dedicada a los pilares del urbano. No en vano dicen que Cheka es ‘el que canta y hace pistas’.

Luego fue el turno de Yaga y Mackie, uno de los dúos más recordados del reguetón de antaño. Subieron con su estilo característico, micrófonos personalizados y una presencia escénica que activó de inmediato la nostalgia del público. Un detalle que no pasó desapercibido fue el accesorio de Mackie, quien tenía una iguana de felpa colgada en la espalda, sello visual que se robó miradas en plena presentación.

Yaga y Mackie es uno de los dúos que se ha mantenido en la industria por más de dos décadas. Foto: Leonardo Velasco.

Su repertorio se enfocó en los años dorados de su carrera, especialmente en temas lanzados entre 2000 y 2006. Desde las gradas, los asistentes respondieron con energía a canciones como Si tú me calientas, La Batidora, Acechándote, Maúlla y Muñequita. Fue una descarga directa de perreo clásico, de ese que no necesita explicación porque apenas suenan los primeros segundos, el cuerpo ya se acuerda solo.

El cierre estelar quedó en manos de Vico C, una de las figuras más influyentes de la música urbana en español. Vestido completamente de blanco y acompañado por una orquesta, el rapero puertorriqueño ofreció un show que combinó música, mensaje, improvisación y momentos de reflexión. Su presencia confirmó por qué sigue siendo visto como un referente mayor del género, no solo por sus canciones, sino por la carga discursiva que ha sostenido durante décadas.

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Durante su presentación, Vico C recordó que Ecuador fue una de las primeras plazas que le abrió las puertas para internacionalizar su música, allá por 1993. Desde entonces, su relación con el país se ha mantenido a lo largo de los años con presentaciones en discotecas, coliseos y estadios. Esa conexión volvió a sentirse en Quito, donde varias generaciones corearon sus canciones como si el tiempo no hubiera pasado.

Vico C es una leyenda del género urbano. Foto: Leonardo Velasco.

Su repertorio incluyó himnos como Tony Presidio, Bomba para afincar y La vecinita. También dedicó Compañera a su esposa y 5 de septiembre a su hija, compartió escenario con su hijo, Loupz, e incluso se dio espacio para improvisar. Pero más allá del show, volvió a dejar una de las marcas que siempre lo han distinguido: su relación con Dios. “Cristo sigue siendo la mejor opción”, dijo ante el público, reafirmando la línea espiritual que también atraviesa su carrera.

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Street Fest dejó así una noche potente para los seguidores de la vieja escuela urbana, aunque no todo fue positivo. Decenas de asistentes que pagaron su entrada se quejaron porque en varios momentos vieron a sus artistas de espaldas, debido al formato 360 del escenario, pensado para abarcar distintos sectores de la Plaza de Toros. Aun con ese detalle, la nostalgia pesó más que la incomodidad y la noche terminó con el mensaje de que en Quito, la vieja escuela todavía convoca, todavía emociona y todavía se perrea duro.

Al concierto asistieron fanáticos de todas las edades. Foto: Leonardo Velasco