Doménica Jarrín se despide de su reinado 2024-2025 con orgullo, asegurando haber cumplido y superado los objetivos de su proyecto «Inquebrantable».
Doménica Jarrín, Reina de San Francisco de Quito 2024-2025, se prepara para entregar su corona, pero lo hace con una profunda satisfacción y el corazón «lleno» de satisfacción. La soberana saliente compartió la ‘montaña rusa emocional’ que ha significado su año de gestión y los desafíos que ha superado, demostrando que su proyecto, «Inquebrantable», fue más que un lema.
Un viaje de crecimiento
A medida que se acerca la fecha de la elección de su sucesora, Doménica confiesa sentir una inevitable nostalgia por la experiencia «única» que vivió, consciente de que le sucede a una sola mujer al año. Sin embargo, su reflexión es de orgullo y cumplimiento.
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Si tuviera que resumir su aprendizaje, la palabra sería precisamente «inquebrantable». No se trata de inmunidad ante el dolor o las dificultades, sino del crecimiento y la madurez forjados en momentos de llanto y confusión. Este espíritu forjado le permite saber que, si cae, tiene una red de apoyo para levantarse. El reinado, con sus luces y sombras, la hizo crecer exponencialmente como persona.

El proyecto social que superó sus expectativas
Con orgullo, Doménica afirma haber cumplido «todo» lo propuesto en su proyecto «Inquebrantable» y haber llegado incluso «a más». Su proyecto se centró en dos ejes: las charlas dinámicas en unidades educativas, donde busca que los jóvenes empaticen y comprendan que está bien pedir ayuda; y el apoyo a víctimas de violencia.
En este segundo frente, el objetivo inicial de talleres de habilidades emocionales se amplió para incluir talleres de costura, cocina, maquillaje y finanzas. Esto busca romper el círculo de dependencia económica y empoderar a mujeres para que logren su independencia.
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Su compromiso más profundo, sin embargo, es con el Centro Terapéutico de la Fundación especializado en Síndrome de Down. Tras conocer a los «chicos» que son atendidos allí, su perspectiva de vida ha cambiado, y busca dar más visibilidad a la invaluable labor que esta institución lleva realizando desde hace casi dos décadas.

Más allá del reinado
Como comunicadora graduada de la Facultado de Comunicación Social de la Universidad Central (FACSO), Jarrín destaca la habilidad de saber comunicar como su principal herramienta. Comunicar es conectar y generar empatía, algo que le abrió puertas al tocar la fibra sensible de quienes decidieron apoyar la labor de la Fundación Reina de Quito.
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También se apoyó en los medios digitales, ocupando sus propias redes para dar visibilidad a su gestión, consciente de que «si tú no comunicas lo que haces, la gente no lo sabe».
Doménica describe los días previos a la entrega como «asesinos» en cuestión de horarios. Sin embargo, ella ama este ritmo. Tras el reinado, ya tiene planes: iniciar una Maestría en Administración de Empresas (MBA) y dedicarle mas tiempo a su profesión como periodista.











